La espera llega a su fin. Como antesala del Miércoles Santo, Nuestra Señora del Mayor Dolor ya preside su paso de palio, ataviada con la solemnidad y el esplendor que marcan el inicio de su estación de penitencia.
En esta ocasión, la imagen luce la saya de los dragones en terciopelo azul, estrenada en 2018, junto a un nuevo tocado de tisú, realzando aún más su elegancia. Además, destacan los estrenos de este año, entre ellos, la nueva corona, puñal y cruz pectoral, así como un broche en forma de corazón, donado por el orfebre José Ismael.
Entre las joyas que completan su vestimenta, se encuentran la medalla de oro de la Hermandad, la placa otorgada por el Cuerpo de Bomberos, la medalla del Sagrado Corazón de Jesús y la Cruz de San Hermenegildo, acompañadas por sus tradicionales mariquillas y un broche con pedrería burdeos.
El vestidor José David Muñoz y la camarera Susana Solís Mayorga han sido los responsables de engalanar a la Virgen, un trabajo que, como cada año, refleja la devoción y el esmero de quienes la acompañan en este camino de fe.
La cuenta atrás ha comenzado, y con ella, la ciudad se prepara para vivir una nueva jornada de fervor y tradición.





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