La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho público que la Iglesia Católica está dispuesta a revisar la fecha de la Semana Santa —y, por extensión, la del domingo de Pascua de Resurrección— con el fin de lograr una coincidencia con las Iglesias ortodoxas. Este gesto representa un paso significativo en la línea ecuménica impulsada por el Papa Francisco de cara a unificar las celebraciones cristianas más allá de las diferencias de calendario.
En la actualidad, la fecha de la Pascua en Occidente se calcula mediante la fórmula del primer domingo después de la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera, según el calendario gregoriano. Mientras tanto, muchas Iglesias ortodoxas emplean aún el calendario juliano u otras variantes, lo cual provoca que las fechas no coincidan en la mayoría de los años.
Una de las razones que ha impulsado este debate es que en 2025 ambas tradiciones celebrarán la Pascua en el mismo día , domingo 20 de abril, lo que abre una ventana para avanzar hacia una reforma que permita una fecha común.
Sin embargo, el cambio no se limitaría solo a igualar calendarios: también se contempla la posibilidad de fijar una fecha anual estable para la Pascua como por ejemplo, un domingo concreto de abril, en lugar de que ésta varíe cada año.
Entre los interrogantes que quedan abiertos figuran: ¿qué metodología se adoptaría para calcular la fecha?, ¿qué implicaciones tendría para los calendarios civiles y escolares?, ¿cómo se articularía el cambio en cada país? La CEE ha señalado que, aunque no ve problemas con aceptar la fecha que propongan los ortodoxos, el proceso requiere “plantear cuestiones difíciles” y no se realizará de forma inmediata.

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